
VICTOR J FERRANS MALDONADO 1937 2001
Nacido en Barranquilla el 7 de junio de 1937, hijo de Víctor M Ferrans y Carmen de Ferrans, su padre fue también bachiller del colegio Biffi de la promoción de 1929, así como sus hermanos y primos Ferrans Insignares, Peralta Ferrans y Sánchez Ferrans.
Termino su bachillerato en el año de 1953, a los 16 años con los mayores honores, e inmediatamente se fue a USA, donde estudio la premédica en la universidad de Dayton en Ohio, y después ingreso a la Facultad de Medicina de la Universidad de Tulane en New Orleáns donde termino en 1960 recibiendo al mismo tiempo el grado de Master en Anatomía. En 1963 recibió el grado de PhD en Anatomía.
De 1960 a 1964 recibió entrenamiento como residente de Medicina Interna y Cardiología en la Universidad de Tulane y en el Charity Hospital de New Orleáns. De 1964 a 1969 trabajó como profesor de Medicina Interna y Cardiología y como Internista y Cardiólogo en el Charity Hospital. En 1969 fue llamado por el NIH (Institutos Nacionales de la Salud) institución con sede en Bethesda, Maryland, que es la fuente de investigación médica más grande del mundo.
Fue de los pioneros de la microscopía electrónica aplicado a la investigación médica, concretamente las enfermedades cardiacas. Fue Jefe de Patología del Instituto de Corazón y Pulmón cargo en que estuvo hasta su muerte en octubre del 2001.
En el año de 1992 recibió un trasplante de riñón de uno de sus hermanos, y a pesar de haber perdido la vista por la diabetes, continuo con su programa de investigación. Es considerado uno de los investigadores más prolíficos en temas de cardiopatologia, con más de 600 artículos publicados aun después de perder la vista, lapso en el cual también fue miembro del consejo editorial de varias revistas médicas de prestigio internacional. En el año 1997 fue nombrad miembro de la Academia Nacional de Medicina en Colombia por sus contribuciones cientificas
Nunca olvido sus raíces barranquilleras y bifeñas, siendo elegido en el año de 2000 como biffeño siglo 20, habiendo recibido asimismo el premio AFIDRO a la Investigación el cual fue instituido en su nombre
Por su laboratorio en el nhi pasaron muchas figuras hoy destacadas en la cardiología, quienes fueron sus discípulos.
Casado con la dama barranquillera Gloria Grosser Fuentes, hermana del también ex alumno biffeño Alfredo Grosser(1956) dejo 4 hijos y 4 hermanos Carlos ,Orlando , Sonia y Judith , también bifeños Carlos (1957) Y Orlando (1964)

Fuerza vital
El médico barranquillero Víctor Ferrans es, a pesar de su ceguera, uno de los científicos colombianos de mayor reputación internacional.
Fecha: 05/28/2001 -991
Victor Ferrans, patólogo, PhD en anatomía, 63 años y barranquillero de pura cepa, camina despacio por los corredores de uno de los 60 edificios del Instituto Nacional de Salud de Estados Unidos, donde trabaja. Erguido, sonriente, va del brazo de Zu-Xi Yu, médico cardiólogo y patólogo, uno de sus discípulos. Con Ferrans a la cabeza de un equipo de científicos maneja el laboratorio de patología cardiopulmonar más grande del mundo.
A primera vista nada en el lugar revela su importancia. Sólo oficinas atestadas de aparatos. Pero cada microscopio que hay allí es un milagro de la ciencia: el láser confocal que proyecta los genes de una mosca en pantalla gigante; o el microscopio de transmisión electrónica que mira las células por dentro, las magnifica 5.000 veces y fotografía las estructuras intracelulares. Las imágenes que producen sus investigaciones son tan bellas que han sido portada de 13 revistas especializadas en los últimos años. “Es la patología del futuro”, dice Ferrans, lleno de orgullo frente a las manchas de colores que proyectan sus pantallas como si fueran su obra de arte.
Y es que se siente más cómodo hablando de su trabajo que de sí mismo. Goza contando cómo de sus investigaciones salieron mejores diseños para las válvulas del corazón o cómo establecieron la conexión entre el aumento de estrógeno y la enfermedad de LAM, un raro y mortífero mal que ataca a las mujeres jóvenes y les llena los pulmones de tumores finos y pequeños.
Ferrans es tímido. A pesar de sus 602 publicaciones científicas, de las 20 sociedades médicas a las que pertenece en el mundo y las 15 distinciones de mérito que ha recibido (la más reciente, se entregó el premio Afidro en Colombia bajo su nombre) se sonroja al explicar que después de graduarse del Colegio Biffi en Barranquilla, por ser alumno “algo aventajado”, su familia lo envió a estudiar a Tulane University, en Nueva Orleáns, y confiesa cándido que para bailar fue siempre bruto pero que fue buen futbolista.
Sin embargo no es sólo la sencillez, ni la sabiduría, ni la jerarquía intelectual lo que hacen del doctor Ferrans una de las personas más excepcionales que alguien pueda conocer. Es su magnífica fuerza vital lo que impresiona. Es diabético desde los 24 años y como consecuencia de su enfermedad en 1988 fue declarado legalmente ciego. Un par de años después su hermano le donó un riñón, pues los suyos ya no le servían.
¿Qué lo hace seguir trabajando? “Tengo cabeza dura”, dice Ferrans y suelta una carcajada. Y también dice que es gracias a la “generosidad de muchas personas”, su esposa Gloria, barranquillera e hija de inmigrantes como él, sus cuatro hijos, claro está, su hermano y sus discípulos.
Como no ve las imágenes de los tejidos son sus colegas los que le relatan los hallazgos y él guía la investigación y luego, juntos, escriben los informes para publicar. “Tiene una memoria nunca vista, dice Yu. Puede editar tres informes a la vez y logra señalar con precisión cuál línea es la inexacta”. William Riemenschneider, técnico en microscopia electrónica, añade: “Es un jefe estupendo, gran administrador y experto microscopista”.
Y el enorme Ferrans, metido en ese cuerpo demasiado frágil para su cabeza dura, con la clásica llaneza de un caribeño, adivina que debe ser el único ciego del mundo que tiene la suerte de seguir trabajando