Por ser un personaje que contribuyó al desarrollo de la región y por haber pasado por las aulas del Colegio Biffi, reproducimos este artículo sobre Karl C. Parrish Jr.
Tomado del Heraldo - Domingo 28 de Octubre de 2007
Las ideas de Karl C. Parrish Jr. seguirán vivas
A los 95 años falleció quien fuera fundador de la Universidad del Norte, del Colegio Parrish, de barrios como El Prado y promotor de las grandes obras para el desarrollo de la ciudad.
Fueron 95 años entregados a la ciudad que lo acogió con sus cálidos brazos desde que era un niño. Ayer falleció Karl C. Parrish Jr., un norteamericano de nacimiento, pero consagrado al desarrollo de la región Caribe.
Nació el 28 de junio de 1912 en Denver, Colorado, en el seno del hogar formado por Karl Calvin Parrish y Blanche Emmons.
A los seis años vino a Colombia por Cartagena. Atravesó a lomo de mula por una trocha desde el río Nechí hasta Guamocó.
En 1913, su padre negociaba con varias minas de oro que tenía abiertas en los departamentos de Antioquia y Bolívar. En noviembre de 1918 cuando terminó la Primera Guerra Mundial trajo a su familia a establecerse en Barranquilla. Compró la finca ‘El Prado’ a don Manuel De La Rosa.
Allí comenzaron a labrar su historia los Parrish en la ciudad, dando inicio a una etapa de hazañas empresariales con la construcción de la urbanización El Prado, muchas de cuyas casas siguen en pie hoy en día y conservan la arquitectura de la época.
El pequeño Karl asistió a clases de primaria en el colegio Americano y después en el colegio Biffi. Luego se fue a estudiar en un internado de New Jersey en su país natal, donde además se graduó de ingeniero civil en 1934 de la prestigiosa Universidad de Yale. Un año después se casó con Virginia Swan, con quien tuvo dos hijos, David y Sandra.
Tras su graduación volvió a Colombia a integrarse al equipo de trabajo de la firma Parrish, que se encontraba plenamente establecida en la ciudad. Estuvo dedicado y comprometido con el desarrollo urbanístico de Barranquilla por cerca de 50 años, con ayuda del empuje de otros grandes empresarios locales.
Su trabajo dejo un legado de veinte barrios modernos, entre los cuales están Ciudad Jardín, América, Nuevo Horizonte, Las Mercedes, La Victoria, y los renombrados El Prado y Alto Prado.
Recorrió toda la Costa Caribe, desde La Guajira hasta más allá de los límites del Chocó. De igual manera dirigió y coordinó las obras de construcción de carreteras que como contratista del Estado había emprendido su firma.
Estuvo asociado a la Texas Petroleum y Socony, para la promoción del primer gasoducto del país que traería gas natural desde Cicuco, en las cercanías de Mompox hasta Barranquilla. La empresa que lo hizo fue llamada Gas Natural Colombiano.
Con el apoyo de varios padres de familia contribuyó a la creación del Colegio Karl C. Parrish, que lleva el nombre de su padre. Es una fundación sin ánimo de lucro en la que estuvo presente desde su iniciación en 1938.
Así mismo participó del grupo de fundadores de la Universidad del Norte en 1966, entidad privada sin ánimo de lucro. Fue fundada con el objetivo de que se convirtiera en un centro de de investigación y de análisis de los problemas del desarrollo del país, para contribuir al desenvolvimiento económico, social y cultural de la región.
En junio de 1956, la Corporación Cívica de Barranquilla, presidida por Parrish, se encargó de elaborar un plan decenal para la ciudad, que cubriría los años 1957 – 1967. Este plan no era de fomento, ni estaba creado por Ley ni financiados por aportes municipales ni departamentales. No tenían ningún fundamento legal y su objetivo primordial era despertar el interés de la ciudad por su futuro desarrollo.
En este plan se presentó un listado de obras urgentes que se debían realizar en la Costa para su prosperidad. Entre estas estaban el puente sobre el río Magdalena, la terminación de Bocas de Ceniza y el ensanche del puerto terminal para recibir el ramal del ferrocarril del Atlántico. Se contemplaron obras que abarcaban todos los frentes de desarrollo. Se incluían desde obras religiosas hasta obras de salud pública como el Hospital Moderno Departamental, futuro Hospital Universitario, la ampliación del hospital infantil y hospitales para dementes.
“Es nuestro deseo que este plan decenal le sirva a la ciudad para clarificar sus necesidades más fundamentales y estimularla a pensar en su futuro”, dijo en la conferencia que dictó el 9 de enero de 1957 en la conferencia de presentación del plan en el Club Rotario.
En este quedó plasmado su asombroso espíritu visionario y el optimismo que lo motivaba a trabajar por la ciudad. Ayer pasó a mejor vida, pero sus ideas siguen vigentes y perdurarán en el tiempo como reto para las nuevas generaciones.