‘Playboy’
Agazapados en el puesto de revistas de la Librería Nacional, en 20 de Julio con la Calle de Jesús, era frecuente encontrar varios chicos ojeando cuanta publicación salía.
Mientras unos leían paquitos, otros, más avezados, se recreaban la vista con las ‘conejitas’ de la revista Playboy, no obstante el temor de llevarse una reprimenda, por “estar viendo lo que no debían”: las voluptuosas curvas de las hermosas modelos semiempelota que atraían la atención de chicos y grandes.
Para los ‘pubertos’, la revista saciaba sus inquietudes de conocer la contextura del sexo débil, que solo habían visto en alguna foto de ‘la mocha’, la incompleta Venus de Milo, mientras para los mayores era motivo de esparcimiento ver las chicas en diversas posturas.
Los esposos con mujeres celosas solo podían ver la revista en algún lugar secreto, actuando así con el mismo temor que los chicos de La Nacional, y escondiéndola luego en lugar seguro, sin saber que sus hijos menores eran los primeros en hallarla para darse un banquete de sexo débil.
Hoy todo ha cambiado: ya los niños no tienen que esconderse para ver beldades empelota en poses sugestivas, pues ahora ‘se las meten por los ojos’ en cines, televisión, Internet, revistas de diarios y hasta en carátulas de cuadernos del colegio, lo cual me hace pensar lo que habría sucedido en otros tiempos de caer uno de estos cuadernos en manos del Hno. Máximo, del Colegio Biffi, o del padre Espinal, del San José, quienes lo habrían quemado en una pira en el patio, luego de haber santiguado, exorcizado y expulsado al alumno por “degenerado, corrompido y atrevido”.
Por Antonio Celia C.
Acelia32@hotmail.com