La inigualable belleza del cielo azul de Barranquilla en esta época del año se complementa ahora con la aparición de las primeras flores del roble amarillo, ese árbol con el cual nos identificamos los barranquilleros, de flores generosas, de intenso y exuberante colorido.
Barranquilla está de fiesta, ha vuelto a florecer. La Barranquilla pujante, optimista, progresista, la que nadie puede detener. Esa es nuestra ciudad, una ciudad bendita de Dios, que ha sido pródigo con ella, que la consiente, que le ha dado lo que a ninguna otra ciudad jamás le dio.
Le ha dado los mayores índices de crecimiento, de desarrollo, le ha dado el ...